Vida cotidiana
Nevada de 1997
La noche del 11 de diciembre de 1997, como las 9 pm nos encontrábamos Guillermo y yo (en aquel entonces mi novio), tratando de no congelarnos dentro del viejo auto de mi papá (sin calefacción). Permanecíamos con las manos entrelazadas, hablando trivialidades, mirándonos a los ojos, como si nada pasara. No nos podíamos ver a diario, y ni aquel frillazo podía impedir que pasáramos un momento juntos, a pesar de que cada vez más se sentía el descenso de la temperatura. En el parabrisas se veía como el viento estrellaba diminutas gotas de agua, y por un momento se me ocurrió: ¿será que irá a nevar? … ¡¡No!! Eso aquí nunca pasa…
Navidad a la LED... ¡que caro!

“¡Papá! ¡ya falta poco para Navidad!” dice mi hija “¿Cuándo vamos a poner el arbolito? ¿cuándo vamos a comprar cosas para Navidad?” Esas palabras vinendo de la niña más dulce del mundo se contraponen a la labor (que veo venir, e inevitablemente llegará) de bajar todas las empolvadas cajas con las cosas navideñas de los años pasados. Propuse un trato, esa noche bajaríamos las cajas y mañana armarían (Mamá y Tú) el pinito.
Al día siguiente… “Debemos comprar focos para el pino.” ¿Eh?.. ¿Qué le pasó a los focos del año pasado? XD… Vino la explicación: “El año pasado se puso medio pino, ahora vamos a poner el pino completo, NECESITAMOS más foquitos”. Este pino artificial tiene un tubo central con dos segmentos, así que puede ponerse sólo uno, logrando que la altura sea de la mitad. Pero este año el pino va a ser completo. “Bueno, vamos mañana al super”.
Cometa 17P Holmes
El lunes por la noche, después de una agradable cena, un amigo miembro de la Sociedad Astronómica de La Laguna me platicó sobre un cometa que inesperadamente había aumentado de brillo, tanto que era posible verlo desde la ciudad. Cito la Wikipedia “A finales de octubre de 2007, el cometa aumentó su brillo de una manera significativa, en cerca de un millón de veces, desde una magnitud 17 hasta una magnitud 2,8 en unas pocas horas”.
Burros en avenida transitada
Hoy por la mañana cuando nos trasladábamos por el boulevard Miguel Alemán en Gómez Palacio, Durango nos encontramos varios burros pastando en el camellón central frente al auditorio Francisco Zarco. Lo pueden ver en este segmento del noticiero local:
Es muy probable que estos animales como dueño un carretonero, y éste los haya soltado la noche anterior al lecho seco del Río Nazas para que comieran. Como no ha llovido en semanas, supongo que el pasto del río no ha de ser bueno. Podemos imaginarnos que durante la noche hayan ido al boulevard, buscando mejores pastos; nada mejor que el bien cuidado pasto ornamental. Definitivamente tienen sangre fría, estos burros no muestran temor alguno al tráfico.
Lo peor es que no es la primera vez que esto pasa, no hace mucho, un desafortunado conductor en su vehículo tuvo la mala suerte de pegarle a un burro, al poco rato murió.
Si un visitante extranjero hubiera estado ahí… ¿Que pensaría de nuestra región? ¿o del país inclusive?… Lamentablemente la imagen del típico mexicano para el canadiense o el europeo es la de Speede González
El Hecho es que hay muchos carretoneros en la zona urbana de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo; no pagan ningún impuesto por usar las vías de comunicación y es una muestra de la incompetencia de las autoridades para imponeles un reglamento a ese tipo de transportes.
Cirugía nasal
Los días pasaron tan rápido como el agua y la fecha de hubiera deseado que no llegara, llegó. Ni modo… a aguantarse como los machos (pero tuve tanto miedo como ni se imaginan) y a pensar en que vale la pena todo esto por respirar mejor. Eso ocurrió ayer viernes, un via crucis inolvidable.

Es innumerable la cantidad de cosas que pasan por la mente en situaciones como éstas. Los miedos a las agujas, bisturí y hospitales se vuelven pesadillas que tratamos de minimizar rescatando la fe en el todo poderoso y con la confianza que tengamos en los médicos que nos hayan recomendado.
Afortunadamente todo salió bien y estoy recuperándome en casa. Permaneceré hasta el lunes con la nariz rellena de esponjas, respirando por la boca. Los médicos y enfermeras ejercieron su labor al mejor nivel.
Si se preguntan, qué me hicieron, me removieron pólipos que obstruían mi nariz, padecía de sinusitis crónica. Un consejo… no abusen de los descongestionantes nasales, hacen más daño que remedio, mejor visiten a un otorrinolaringólogo.
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